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pitagoras Tresauroras

Por las faldas de Archanda

Esta excursión comienza al nivel del mar; sube hasta casi 400 metros, en el cresterío de Monte Avril; y vuelve a descender al nivel del mar junto al Guggenheim.

Salimos de la Plaza de Unamuno. Subimos por las Calzadas de Mallona, y torcemos hacia la derecha buscando la Virgen de Begoña. Por la Plaza de Juan XXIII salimos a Zabalbide, donde topamos con el convento de Santa Mónica. Por Zabalbide bajamos unos metros hasta llegar a la Avenida Galíndez y girar a la izquierda hacia Ocharcoaga.

Las Calzadas tienen unas escaleras bastante cómodas para subir, y junto a ellas una calzada de piedra por la que es posible subir en bicicleta. Ahora bien, la pendiente es muy fuerte, de casi el 17%. En cambio, la subida posterior a la Basílica es un paseo suave, cuya pendiente no llega al 5%

Recorremos la avenida Galíndez hasta llegar a Pau Casal, que tomamos hacia la izquierda. En la calle Zizeruena encontramos una pendiente fuerte junto al Centro de Salud. Luego pasamos por un tunel bajo la autovía y buscamos el Centro de Formación Profesional por el camino de Arbolancha. Detrás del Centro está una zona recreativa, por la que subimos rectos hacia la carretera de Santa Marina. En esta subida recibiremos por la izquierda una pista que viene del Camino de Orueta y que supondría otra alternativa para el ascenso.

En Zizeruena tenemos algún repecho corto pero duro. En la zona recreativa la cuesta es menos corta y más dura.

La carretera de Santa Marina tiene un arcén no muy ancho pero suficiente para caminar. De todos modos no iremos mucho por ella. Cogeremos una pista a la izquierda que nos llevaría al viejo Hospital, pero nosotros hacemos un giro brusco a la izquierda y cogemos un pista que nos permitiría un comodo paseo, sino fuera porque vamos a subir por una rampa muy dura hacia el cresterío de Monte Avril. En el cresterío se nos aparece el valle de Asúa con el Aeropuerto y los montes vizcaínos que se miran en el Cantábrico; el Sollube y el Jata con su hermano, el pequeño Jata. Y por supuesto seguimos contemplando el valle del Nervión y los montes situados al Sur; el gigante y feo Ganeko, y Unzueta y el Gorbea, claro. Por cierto, a pesar de que a nuestros casi 400 metros de altura tenemos ya una perspectiva razonablemente buena, no dejan de producirse fenómenos engañosos: Unzueta, a pesar de tener la mitad de altura que el Gorbea y gracias a la ventaja del primer plano, ofrece un aspecto orgulloso y piramidal que contrasta con el modo desdibujado y humilde en que percibimos al Gorbea. Quizás Jesús podría haber dicho aquí a algún vasco farisaico: "no ves Unzueta en la punta de tu propia nariz y ves Gorbea en las narices ajenas". Luego bajamos a un Asador junto a la carretera, pero preferimos descender por el Camino de Santiago. Despues de cruzar la carretera por un paso elevado, dejamos a los peregrinos en su descenso y cogeremos una pista a la derecha para continuar nuestro paseo por las faldas de Archanda.

La rampa que nos acerca al Monte Avril es realmente criminal. Ya bajando, y coincidiendo con el Camino de Santiago hay algunas pendientes fuertes.

Como decíamos dejamos a los peregrinos bajar a Bilbao y nosotros cogemos una pista a la derecha para faldear por Archanda. Tras una cuesta bastante fuerte descendemos al camino Landeta junto a un caserío en restauración. Bajando por Landeta llegaríamos a la Vía Vieja de Lezama, un antiguo ferrocarril. Pero optamos por subir por el camino a pesar de la pendiente respetable. Cuando estamos cerca de la carretera (ya oímos y vemos coches) abandonamos Landeta y entramos en una pista por la que llegaremos a una pequeña zona recreativa con algunas mesas. Enseguida empezamos un pronuciado descenso hacia el Funicular. ¿Cómo podremos cruzar la vía del funi? Pues por un tunel. Otra vez a subir por una rampa durísima. Ahora sí, bajamos a la Vía Vieja de Lezama. Entramos en Pikotamendi y disfrutamos con unas pistas muy suaves. Pero damos con un muro que nos impide seguir. Con la Iglesia hemos topado. Escuchamos los campanos de las vacas que disfrutan del enorme pastizal vedado. Hace medio siglo, en el muro del otro lado, el de Ugasko, un compañero de subida nos contaba que los Jesuitas, entonces del Padre Arrupe, habían permutado por otro terreno, 15 hectáreas que les faltaban para tener completa la falda de Archanda. Sería una leyenda urbana. Pero volviendo al presente, tenemos que subir hasta la carretera de Archanda o bajar hasta el Puente de la Salve. Optamos por bajar.

El tramo de subida que hacemos por el Camino Landeta es realmente duro. Pero más duro es el que nos encontramos despues de pasar el tunel bajo el Funicular.

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