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pitagoras Tresauroras

El regreso del pistolero

El pistolero Ben Wyatt, con el herido Lee Sutton, acude en ayuda de los Domingo, pero llega tarde: han sido asesinados.

Ben parte en busca de la hija, Anisa Domingo.

Otras cosas

La película, hecha para televisión, ni siquiera fue estrenada en Estados Unidos.

Uno de los escritores del film fue Burt Kennedy.

Robert Taylor, muy enfermo durante el rodaje, nos muestra como un gran actor lo hace todo con la mayor facilidad: montar a caballo, disparar, estar sentado jugando a las cartas…

El azar y la necesidad

Las grandes obras del western se inspiran en general en una filosofía no escrita que sostiene que las cosas están perfectamente determinadas de antemano.

La pandilla liderada por Pike Bishop cree que sus únicos intereses son la avarícia y el crimen, pero están destinados a algo muy diferente: al final no pueden evitar un enfrentamiento trágico con los hombres del general Mapache.

James McKay viaja al Oeste creyendo que va a casarse con Patricia Terrill, pero eso es sencillamente imposible: allí está Julia Maragon esperando, y el pobre McKay, que no teme ni a caballos salvajes ni a fieros vaqueros… pues sencillamente resulta ser un pequeño satelite en la órbita de Julia, que por otra parte no mueve ni un dedo para atraer al alto y guapo James.

Cuando uno ve la famosa película dirigida por John Wayne, con música de Dimitri Tiomkin, siente que en aquellos lejanos días de 1836, en aquella pequeña Misión del Álamo, solo era posible aquello: es decir, que Jim Bowie, el Coronel Travis y el propio John Wayne, perdón, Davy Crockett, murieran y fueran incorporados a la mitología de la joven nación norteamericana.

Pero en la pequeña odisea de Anisa, Ben y Lee no sucede lo que está perfectamente preestablecido, es decir que Lee termine siendo lo que le corresponde en el mundo que está diseñando su hermano Clay apoyado en su grupo de asesinos.

Y además se nos permite ver la génesis de esa alteración de lo que razonablemente va a suceder: en el camino de Lee se cruzan 2 piedras no se sabe si pequeñas o grandes.

Por una parte tenemos a Ben, un viejo que ha rodado por el mundo y que, a pesar de no haber sido bien tratado por la vida, mantiene un reducto de honestidad en su interior.

Y por otra parte tenemos a Anisa, claro.

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